"¿Qué posibilidades hay de que una persona que no es feliz realice un trabajo excelente?"

El origen de la palabra Excelencia se remonta a la Antigua Grecia (Areté - αρετή-) donde ya se aproximaba al concepto de “virtud” incluyendo rasgos como valentía, destreza, templanza, justicia, magnanimidad y equilibrio, y muy especialmente, con la Felicidad.

El fin de la enseñanza (Educación – “Paideia”) era lograr la “Areté” que implicaba la capacitación para pensar, para hablar y para obrar con éxito. Se ponía énfasis en la disciplina y el dominio del cuerpo mediante la gimnasia, las artes de la oratoria, la música y la filosofía. Tanto Platón como Aristóteles harían de la Areté uno de los conceptos centrales en su doctrina ética.

El otro concepto relacionado con la Excelencia es Eudaimonia (εὐδαιμονία ) o “Plenitud del Ser”, un estado de la mente y del alma, la “Felicidad”, el resultado de una vida bien vivida, ser próspero y estar satisfecho. Según Aristóteles, el fin o bien último que persigue el ser humano es la Eudaimonia, es decir, la Felicidad entendida como “Plenitud del Ser”.

Volviendo al momento actual, ¿qué posibilidades hay de que una persona que no es feliz realice un trabajo Excelente?

“CONÓCETE A TI MISMO”

, la leyenda que figura en el Oráculo de Delfos y que cambió la vida de Sócrates, induce al auto-conocimiento como base de la Felicidad y de resultados Excelentes.

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